miércoles, 16 de noviembre de 2011

este lo traigo de Gladys en FB...

so nice..& tender

como para dejarlo aquí en la pantalla azul.

martes, 11 de octubre de 2011

Baño de cubanía…

Tocaba prórroga del pasaporte cubano y caí temprano hoy por el Consulado. Es increíble como ese 6º piso de un edificio tan castizo, en pleno barrio de Salamanca, puede acoger un centro tan activo del más candente cubaneo. Ya al aproximarse el ascensor se siente el rumor de las conversaciones y al abrirse la puerta confirmas lo que te anunciaban los decibelios. Caes de lleno en ese pasillo lleno de paisanos de todas las edades, formas y colores, paradigmáticos muchos que te recuerdan a tantos otros conocidos… Y, naturalmente, la cola.



No es aún la cola para que te atiendan: es la cola del pasillo oscuro, cálido y de pie, durante dos horas y media, para pasar al salón de espera donde te entregan un turno de papel y puedes sentarte, entonces, a esperar la otra hora hasta que toque, ya sentada y con aire. Por supuesto, en el transcurso de la primera cola, la espera es concomitante con la incertidumbre de “si reparten solo 50 turnos” y temiendo siempre que – a pesar de que el horario es de 10:00h a 13:00h - cuando llegues a la puerta de la segunda fase salga el empleado y diga que ya se han repartido los proverbiales 50 turnos. Así que ya están tres elementos que condimentan el ambiente cubano nacional que son el bullicio, la cola y la incertidumbre.


A ellos se une el cuarto elemento: la bronca. A menos de media hora de abrirse la sala de espera se forma un nudo-tumulto en alguna parte próxima a la puerta y se oyen las expresiones “que cuando tú llegaste te dio el último la mulatica aquella…así que tú no vas ahí mi hermano”. Y la consabida expresión “Ven acá ..¿y por qué ahora hay dos colas?” Y la otra “de verdad que los cubanos donde quiera dan la nota…” Y otro por allá gritando: “Sióooo!” Es que no pude evitar levantar la vista de un 20Minutos que me ayudaba a pasar el rato y sonreír cuando escuchaba esas cosas… Sin contar las expresiones de los que salen del ascensor: “Oye aquí no hay Plan Jaba…” o “Ñó que cantidad de gente” Acompañado de los comerciales que reparten impresos de paquetería y llamadas a Cuba. El jolgorio seguía dentro, al punto de que la muchacha que atendía en la primera mesa debió salir dos veces en plan maestra de aula, a pedir silencio y recordar a la gente que debía salir a hablar por los móviles fuera y bajar la voz, para poder escuchar durante los trámites.


El ambiente es vetusto, dentro y fuera de la sala de estar, con unos carteles amarillos de Ibernacán, un gotelé más bien tirando a amarillo - gris pidiendo ya pintura urgente, una foto antigua de Varadero y una del Hotel Nacional, un anuncio con el precio despegado de alquiler de coches, un monitor que pasa imágenes idílicas de turistas en las playas de Cuba haciendo surf, al lado de una foto conjunta DinA4 de los cinco... Y una bandera.


Debo decir, sin embargo, que hoy encontré gente amable, en contraste con otras veces… Tanto el chico del control de acceso, como las tres funcionarias, e incluso el Cónsul que salió en dos ocasiones, se mostraron atentos y de buen carácter, personas amables y agradables, repito. Quizás sea una impresión, pero percibo que aquella rígida y hostil barrera entre los funcionarios oficiales cubanos y los emigrantes o residentes fuera de Cuba no lo es ya tanto. Y así debe ser…


Quizás dentro de dos años ya no tenga otra vez que faltar un día al trabajo, y esperar tres horas en Madrid, para pagar 90 euros y que mi pasaporte tenga una validez “más válida”… Quizás las barreras que digo hayan seguido atenuándose, aunque los cubanos sigan siendo cubanos y haya que decir…"Sió!”

sábado, 23 de julio de 2011

Aquí el que baila gana...

Tarde-noche ideal ayer para disfrutar a Van Van, que llegó a Madrid luego de varios años, en el Escenario de los Veranos de la Villa en Puerta del Angel…, brisita de la ribera del Manzanares arrastrando el calor, más cubanos que otra cosa por metro cuadrado, cervecita, audio excelente, primera fila y delante: la leyenda…qué más se puede pedir?
Si alguien quiere reunir a los paisanos, a los de la Isla, en algún punto fuera de ella es probable que Van Van sea un aglutinador natural… da igual que sean jóvenes o viejos, de piel blanca o negra pasando por mulatica, críticos o simpatizantes de aquello en que se ha convertido Cuba, creyentes y no tanto, guarachantes todos se reúnen allí los cubanos…y con ellos muchos latinos y también españoles a los que, por algún motivo, les entra la timba al torrente sanguíneo, eso que anda.










Y es que Van Van toca fibra por ahí, Van Van se hizo pa’bailar, Van Van es Cuba y es la Habana, y cuando rompen a sonar ya no importa que no sea el piano de César Pedroso o que ayer “papa” Formell no estuviera allí en el escenario con su bajo ¿?… es la banda, es el tren de música que han sido y siguen siendo, desde el 69 hasta hoy….ya sea en la Piragua, o con la Almudena de trasfondo…mano pa' arriba mi gente, a recogerse que llegó Van Van!



jueves, 23 de junio de 2011

Hoy es la noche de San Juan...

Hoy es la noche de San Juan, esa fiesta linda y mágica, de arena, bailes y hogueras y verano que empieza, más pagana que otra cosa. Que la pasen bien los amigos en el Levante y Cataluña con esas cocas ricas de fruta y piñones, en Galicia con sus sardinas, en Canarias y en todos los sitios donde son tradición...desde aquí me sumo y madrugaré manaña porque "Quien madrugue el día 24 no pasará sueño el resto del año" ...es que no hago puente ;-)))

domingo, 8 de mayo de 2011

eso de ser madre...

según Isabel Allende...

Espero que sea un texto suyo, porque tantas citas en la red no pueden estar equivocadas. Como ando estos días preocupada con el último ciclo de vacunas de Susana, como aún recuerdo hace 22 años aquellas lágrimas en el Pediátrico cuando operaban a Leonardo las amígdalas, y antier esperaba aún con ansiedad su llamada desde L.A. con una cirugía ocular, como muchas veces me encuentro en esa función polivalente de maestra, chofer, policía y confesora, reconozco que las madres nunca terminamos de preocuparnos, y de esa misma manera comprendemos y apreciamos a la madre propia.

"Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva del "instinto maternal" con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla a la basura. Pero gracias al instinto maternal la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años. Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, y que tomen leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada...Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega hacerse la dormida para no fastidiar. Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas. Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que "son cosas de la edad" cuando la mandan al carajo. Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: el Día de la Madre. El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano. Por suerte hay una sola...porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces... " Isabel Allende

lunes, 28 de marzo de 2011

Otra vez Hernan...

hay gente así, arriesgada y solidaria, Hernan Zin es un profesional de la información y un tipo especial...

domingo, 20 de marzo de 2011

En el mismo mundo...

Tiembla la tierra y se escapa la radioactividad en Japón, las antiaéreas de Gadafi enfilan a los aviones de la coalición sobre cielo libio y a Benghazi llegan menos tanques a disparar contra la población civil, ojalá sea el balance que se espera y no lo contrario, los conflictos bélicos suelen ser impredecibles y las víctimas inevitables… en la Habana subsiste la gente, los que no han encontrado la ‘visa para un sueño’ y otros que la prefieren y apuestan por vivir en ella, en lo que se ponen de acuerdo los detractores y defensores de un proyecto que se sobrevive a sí mismo, poco sostenible pero sin alternativa fiable… poco puedo cambiar esos escenarios, solo escuchar y leer consternada, ser solidaria en el dolor, sobrecogida, sobre lo vulnerable que es el ser humano en este planeta convulso, hacer lo que pueda…
y ver simultáneamente cómo llega otra primavera a Alcalá, con cielo azul y cigüeñas blancas…así es, las estaciones no saben de desastres.
Ayer acompañé a Ana y dos amigas cubanas de visita en la ciudad y hacía este tiempo …

martes, 1 de marzo de 2011

merece la pena?

admiro que la mañana del domingo, con tanto que aprovechar de sol y buen tiempo, 5 chicas la dedicaran ayer al noble intento de alertar sobre el terrible sufrimiento animal a que son sometidos cientos de miles de visones cada año, solo para que muchas que quieren (y pueden) luzcan su piel en abrigos y accesorios. Los hombres primitivos no tenían más remedio que sacrificar animales para comer y abrigarse, para no morir de frío, pero en pleno siglo XXI, con tanta lana y algodón calentitos, es preciso hacer sufrir así a estos simpáticos bichos? A pesar del frenético ritmo de mi día hoy me solidarizo desde aquícon Equanimal.org …buena causa

domingo, 23 de enero de 2011

47

Voy camino de prolongar mi juventud hasta los 50…como Sabina. Cada año me escapo de Madrid cuando llega el final de enero, a ver si pasa el calendario y el tiempo se olvida de que toca sumar uno. No, claro que la razón es otra, es la temporada baja de los billetes. De todas formas, allá donde esté me van a ir a buscar los años, y en la Habana como antes, sigo cumpliendo eneros.

En Peces de Ciudad, canta el mismo Sabina…

que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer
.

Pues desafiando la crisis y las regulaciones y las restricciones y unas cuántas cosas más siempre regreso a la Habana por estas fechas en vuelo regular, a encontrar a mis viejitas de Micro X y a gente querida. Pero no precisamente ligera de equipaje. No es el tipo de vacaciones apacibles en las que sueles deshacerte del estrés… aunque se cargan las pilas de otra energía necesaria, tampoco es el viaje a Cuba de los turistas. Es empezar quince días antes a reunir cosas y acopiar medicinas, a revisar que el seguro de salud de tus tarjetas cubra el seguro de asistencia en viaje que exigen las autoridades cubanas, es esa dosis de agobio e impotencia cuando quieres llevar todo un bazar en una maleta, y tres estantes de leche en polvo en la otra.

Es solo la fase inicial de ese viaje-aventura en el que como Quijote humanitario tienes que ir venciendo a los gigantes y molinos, dígase el despacho en Iberia, que ya no permite aquellas dos piezas de equipaje en clase turista y te obliga ahora a pagar 60€ por la segunda. Luego toca caer en la próxima fase que es atravesar la Aduana y los controles de Inmigración en la Habana. Momento en verdad siempre desagradable, en el que te sientes bajo una mezcla de escrutinio y manos extendidas ‘para lo que caiga’. El peso del equipaje continúa sino el enemigo público y aunque los alimentos y medicinas pueden pasar en principio sin gravamen, todo el proceso de chequeo y exigencia alrededor de ellos es también complicado. Pueden mirarte como si de acto criminal se tratara llevar un trozo de queso al vacío o unas lascas de algún producto embutido. Cualquier equipo o aparato es rápidamente abierto, revisado y cargado con un severo arancel. Cualquier kg sobre los 30 es leoninamente gravado, trátese de zapatos colegiales o ropa interior para las personas mayores, o un simple marco de fotos.

No logro entender ¿cómo un país con un mercado interno casi inexistente, en el que hay déficit prácticamente de todo, puede gravarse tan restrictivamente la entrada de bienes por la vía personal? Sé que hay intentos de introducir artículos en serie para especular, pero ese fenómeno es fácilmente detectable por la frecuencia de entrada de los viajeros y por las cantidades masivas de un mismo artículo… ¿Por qué acosar y castigar con recargos a una persona que se aprecia a simple vista que viaja una vez al año para ver y ayudar a su familia, si trae 40kg de equipaje en lugar de 30kg? ¿A quién le hace daño que alguien que viaja hasta Cuba “importe” una colonia de más para su vecina o un par de calzoncillos para el hijo del amigo? Si no compite con la colonia local (ni mucho menos con los textiles), más al contrario, lo que hace es paliar a su costa y contra sus gastos de viaje, el más absoluto desabastecimiento del comercio interior, que por no tener, carece ya hasta de aquellas libretas para repartir (que ni siquiera comercializar) artículos industriales imprescindibles como la ropa o los productos de higiene, aquellas famosas C1 o B4 de cuando éramos tan jóvenes y encargábamos zapatos en Primor. Creo que es inmoral, como lo es la actitud de los empleados que sugieren hacerse de la vista gorda ante esa arbitraria regla a cambio de dinero o algún regalo, como la doctora que te recibe y además de chequear que no traes la gripe A te pide un dólar.

Y queda entonces la etapa de pagar el importe del diezmo, ya sea por los kg extras o por algún equipo, cambiar la divisa en una única y congestionada caja mientras sobra personal merodeando por todo el interior del aeropuerto, atravesar las puertas de salida y empezar a navegar en el mundo de los boteros, los ‘ayudantes’, los agros con sus preciadas malangas, los CUC y los pesos, a surfear en ese océano de “lucha” que es la supervivencia del cubano… Y perder la conexión con la red, algo que ya parecía cosa cotidiana y que mientras llega el cable salvador desde Venezuela continúa siendo un problema, incluso pagando el servicio de acceso a Internet en los hoteles.

Pero del otro lado de la puerta está también el cariño de los que te reciben, el abrazo insustituible de las tías, el olor del café y del potaje, están el color y el olor, los ruidos de Cuba, y vale la pena lo ‘epopéyico’ del viaje porque es una recarga emocional y un reencuentro con la tierra, por mucho que hayan cambiado las cosas. Porque después eres tú la que quieres llevarte de vuelta en las maletas aquellas cosas que el dinero no puede comprar, cariños, afectos, acentos, remembranzas… tus rincones, el mar, la compañía, la palabra amiga y sincera.

Sólo por eso vale la pena, otra vez, regresar al lugar donde has sido feliz…sí, Sabina, y además de ello hacer felices y ayudar en algo a los que allí están, en la isla grande del Golfo. Nos vemos a la vuelta.

miércoles, 5 de enero de 2011

Gaspar, Melchor, Baltasar ...luces, caramelos, y aquel intento

Espero que las cigüeñas en lo alto de sus nidos no se hayan asustado con el estruendo, ni los bebés, que había muchísimos viendo la Cabalgata, cuando el cielo de la plaza Cervantes se llenó hoy a las 8 de fuegos artificiales, ruidosos pero muy bonitos a la vista…

Fue el cierre de la tradicional Cabalgata de Reyes Magos del 5 de enero, que esta vez, a pesar de la lluvia, fue muy concurrida en Alcalá, en público y también en carrozas, comparsas y espectáculos callejeros. Los caramelos eran todos de gelatina (al parecer porque un caramelo duro lanzado desde 2m de altura puede hacer daño), gominolas envueltas lanzadas desde las carrozas, que la verdad es que despertaban el mismo entusiasmo por cogerlas a niños que a mayores.

Algunos daban la vuelta a los paraguas para “fildear” más caramelos y uno de esos proyectiles dulces casi fue a dar al lente de mi cámara. En el balcón del Ayuntamiento aparecieron al final Gaspar, Melchor y Baltasar con una pequeña alocución, celebrando la cabalgata, el nuevo año y anunciando su labor de repartir mañana regalos.

Recuerdo siempre que veo este lanzamiento masivo de caramelos por las calles, aquella desafortunada cabalgata organizada en estas fechas de 2001 por la embajada española en la Habana. El molote tras los caramelos, como era de esperar (y como sucede aquí también), fue descomunal… "Compañero, compañero, yo no he cogido caramelos", gritaban los niños al disputarse los dulces lanzados por los funcionarios de la embajada española disfrazados de Reyes Magos.

Viendo las cabalgatas en Alcalá comprendo ahora mejor aquella iniciativa, aunque creo que no fue una idea feliz, ciertamente, traspolar una tradición peninsular que no tiene arraigo en la isla, menos cuando cualquier golosina tiene allí un valor mayor y es mejor regalarlas de otra manera.

Pero creo también que la reacción de las autoridades cubanas fue desproporcionada, calificándola de grosera provocación y ultraje, de humillación a los niños por “mamarrachos disfrazados” y de “imponer la ley de la selva por un puñado de baratijas”, todo en el marco de relaciones diplomáticas tensas en aquel momento. Ni una cosa ni la otra. Es simplemente una tradición, que inoportunamente se intentó traspasar al Paseo de Prado, cuando allí es más genuino el desfile de otras carrozas, más tropicales, de congas y comparsas en lugar de pasacalles y villancicos. Cada uno con su propio valor y arraigo.

Cuanto gana la política cuando incorpora el ingrediente de la objetividad y el respeto. Y al revés, cuanto pierde.



lunes, 3 de enero de 2011

La Alegría

Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación es unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra su poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez.

Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

Mario Benedetti - En Vivir Adrede